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Un hombre quiso matar a su familia con una ballesta

“Los voy a c… matando a todos. ¡Los voy a matar a todos!”.

Fuera de sí y completamente borracho, el hombre entró a los gritos a la habitación a oscuras y levantó la ballesta. En una cama, dormían su padre y su pareja; en otra, una niña.

Todo sucedió en segundos. Con dificultad, apuntó y disparó la primera flecha. Recargó el arma y volvió a tirar. Volvió a cargarla y reiteró la acción criminal.

La falta de puntería, la oscuridad y su borrachera terminaron haciendo que esta historia no haya terminado con un desenlace fatal: los tres flechazos se clavaron en un cuadro de la habitación.

“¡Llevenme en cana, pero a todos estos, tarde o temprano, los voy a matar!”, fueron algunas de las amenazas del agresor, mientras los policías se lo llevaban detenido momentos después.

El violento episodio sucedió en la madrugada de ayer en la periferia de la ciudad de Cosquín, en el norte del valle de Punilla.

El agresor, de 37 años, quedó imputado por agresión reiterada por arma propia y amenazas, por orden del fiscal de Instrucción de Cosquín, Martín Bertone.

El funcionario judicial dispuso que al agresor se le realice una serie de peritajes psiquiátricos para determinar su salud mental. Además, ordenó que sea sometido, en prisión, a un tratamiento para dejar el alcohol, según confiaron fuentes judiciales.

No se brinda su identidad para resguardar a dos víctimas de esta historia: la mujer y la nena.

Ambas son, respectivamente, la expareja y la hija del agresor.

Drama intrahogar

El hombre, hoy detenido, se había separado hacía unos tres años de su pareja, con quien tuvo una nena que hoy tiene 10 años.

La mujer, según fuentes del caso, comenzó a convivir con su exsuegro, un hombre de 70 años. Este hombre, a su vez, tomó a su nieta como su hija.

La familia se asentó en un modesto hogar de las afueras de Cosquín. En un cuarto del fondo de la casa, había comenzado a vivir, a su vez, el hoy detenido.

“Vivían todos en la misma propiedad. Atrás, en una pieza, este muchacho que estaba perdido por el alcohol. Y adelante, residía su padre, la exmujer y la hija…”, comentó un vocero de la causa.

En la noche del pasado lunes, el protagonista de esta historia entró a la pieza de su padre a los gritos: “¿Dónde dejaste la ballesta? ¿Dónde la guardaste?”.

Tras encontrar esta arma de colección y caza, se retiró y volvió a ingresar. Entonces, comenzó a amenazar a todos, completamente ebrio, y a disparar.

Las flechas terminaron impactando en un cuadro.

Alertada por los vecinos, acudió una patrulla policial. Además de llevarse preso al agresor, los uniformados no sólo secuestraron una ballesta, hallaron dos. (La Voz)

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