00192Asimismo, admitió que “los productores no hemos sabido cambiar esta historia” y sostuvo que “el Estado es el que no regula esta situación”.
“Cuando uno llega a un cierto nivel que llega a tirar la leche porque ya ni le convienen producirla, es lamentable. En la última protesta la hemos regalado”, sostuvo el dirigente, en declaraciones a radio El Mundo. Informó que este jueves habrá una reunión en el Ministerio de Agroindustria para analizar la crisis e intentar encontrar soluciones.

En los últimos días, la industria láctea Mastellone Hermanos, comercializadora de La Serenisima, comunicó que a mediados de año cerrará la planta clasificadora de leche cruda ubicada en la localidad santafesina de Rufino y ofreció trasladar a otros establecimientos a los 17 empleados.
En un comunicado, la firma dijo: “Lamentablemente, durante los últimos años, la conjunción de varios factores provocó una importante caída en la producción nacional, afectando el nivel de actividad de todo el sector en general y de nuestra empresa en particular”.

Durante 2016, se cerraron 460 tambos en toda la Argentina -el doble que lo habitual- y la producción láctea registró caídas de entre 10 y 11%.
El año pasado, la Argentina produjo 9.500 millones de litros, una cifra menor a lo procesado en 1998, con lo que la actividad se encuentra en los niveles más bajos de los últimos 20 años.
Sancor, otra de las empresas más grandes del país, atraviesa una crítica situación financiera y por eso está gestionando un crédito millonario. (NA).-

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