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Científicos y médicos del NEA expresaron su preocupación por el aumento de infecciones que resisten a los antibióticos. Llamaron a tomar conciencia sobre el uso racional de los antibióticos en infecciones humanas.

Científicos y médicos del NEA expresaron hoy su preocupación por el aumento de infecciones que resisten a los antibióticos tanto en la Argentina como en el resto del mundo y llamaron a aunar esfuerzos entre las instituciones públicas y privadas para dar la pelea.
Los expertos están trabajando en un escenario que se presenta “complicado”, con presencia de bacterias multirresistentes que limitan el tratamiento de infecciones graves, señalaron científicos de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).
También alertaron que hace muchos años no se descubren nuevos antimicrobianos, por lo que el panorama es preocupante si no se toma conciencia sobre el uso racional de los antibióticos en infecciones humanas.

El elevado y mal consumo de antibióticos ha generado bacterias mucho más resistentes, por lo que principal defensa científica con la que contaba el hombre para hacer frente a las infecciones ya tiene resistencia.
En el 2013, según la Revisión sobre la Resistencia Antimicrobiana (AMR), se produjeron en todo el mundo 700.000 muertes atribuibles a la resistencia antibiótica.
Las proyecciones superan este escenario dado que se estima que en el 2050 habrá unas 10 millones de muertes atribuibles a todo tipos de infecciones sin que los antibióticos puedan ejercer su acción terapéutica.

La comunidad científica mundial se lanzó hace más de 30 años en una carrera contra reloj montando distintos proyectos sobre vigilancia de la resistencia antimicrobiana, ya que este flagelo no respeta límites ni fronteras.
En Latinoamérica, la Argentina es el único país que cuenta con antecedentes de este tipo de estudios además de un plan de acción a través de la regulación y fiscalización de la comercialización de antimicrobianos.
Bajo la referencia y coordinación del Instituto Malbrán de la ciudad de Buenos Aires, en el Nordeste (NEA) el Instituto de Medicina Regional de la UNNE desarrolla desde hace muchos años proyectos para estudiar la resistencia antimicrobiana.

Según explicó su director, el doctor Luis Merino, se realizan estudios sobre bacterias de origen humano y ambiental (en alimentos, suelo y agua).
A partir de estas líneas de investigación se encontraron “bacterias multirresistentes en pacientes hospitalizados y en otros que nunca lo estuvieron, a los que se denomina pacientes de la comunidad”.
Pero lo más preocupante es la detección en el ambiente de bacterias resistentes a antibióticos que no tendrían por qué serlo, lo que estaría indicando que existe alguna vía por la cual estas bacterias llegan al ambiente y desde allí se diseminan.

Merino explicó que en el NEA se llevan adelante relevamientos constantes para elaborar registros y los hospitales regionales cuentan con la información de los niveles de resistencia antimicrobiana en pacientes.
Esos pacientes son asistidos a través de la Red Whonet, una red global establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS/WHO) que tiene, entre otros objetivos, colaborar en el desarrollo de estrategias locales, regionales y nacionales para el uso racional de agentes antimicrobianos y el control de la resistencia.

El conocimiento sobre los mecanismos que hacen a las bacterias resistentes a los antibióticos, cómo la adquieren, de qué forma transfieren, son estudios que requieren un esfuerzo especial con otros recursos humanos y económicos, que no pueden ser afrontados por los hospitales, que reciben la colaboración de la UNNE.
La tarea de vigilancia a la resistencia antimicrobiana que desarrolla en el NEA el Instituto de Medicina Regional proporciona información para la identificación temprana de las tendencias en la aparición de patógenos resistentes a los antimicrobianos.

Los estudios de vigilancia no están enfocados solamente en las bacterias recuperadas de muestras provenientes de pacientes, también se realizar una búsqueda de bacterias resistentes en el ambiente, ya que éste no solamente funciona como un reservorio.
Según este estudio, desde el año 2000 aumentó en la Argentina la resistencia de la bacteria Staphylococcus aureus, dado que antes se la encontraba solo en hospitales y ahora está en toda la comunidad.
Los mejores resultados de vigilancia, dijo Merino, se obtienen cuando se coordinan proyectos y programas llevados a cabo por diferentes instituciones, de ahí que el Instituto trabaja de forma coordinada con la Facultad de Medicina de la UNNE y con centros asistenciales públicos y privados del NEA, de otras provincias y países limítrofes. (NA).-

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