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Un chico de 12 años se recupera en su vivienda tras haber sufrido la semana pasada un insólito accidente, que lo llevó a vivir horas de dramatismo cuando jugaba en un terreno baldío de Villa Elisa, ubicado en la intersección de los bulevares Guex y Churruarín.


Aparentemente, encontró tirado un tarro de poliuretano expandido (un producto fijador que, aplicado sobre una superficie, alcanza un estado definitivo similar al yeso) que explotó al tomarlo con las manos y el contenido le ensució gran parte de su cabeza por la salpicadura.

Al ver que el material se había secado, su familia lo llevó al Hospital San Roque donde le hicieron algunas curaciones y posteriormente fue trasladado a un centro de salud de la localidad Crespo, advirtiendo la complejidad y particularidad del caso.

Una vez allí, fue intervenido quirúrgicamente en una tarea que motivó unas cinco horas de trabajo en que los médicos cuidadosamente le quitaron el producto con un bisturí del cuero cabelludo, sufriendo el paciente dos desmayos a causa del dolor durante la emergencia.

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